Cuento_23. Las ranas y la mantequilla

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Había una vez dos ranas que andaban de paseo. Atraviesan una calle, rodean un jardín y llegan a un patio donde encuentran una enorme olla de cocina. La miran, la miden y ¡hop! La Primera Rana, para mostrar sus habilidades, salta hacia el interior. La Segunda Rana: ¡hop! La sigue, por curiosidad.

Para su sorpresa, la olla estaba llena de crema de leche. Ante semejante contrariedad, sin dejarse llevar por el pánico, la Primera Rana saca su milímetro, su centímetro, su metro, su barómetro, su regla de calcular, su ábaco… y se pone a medir: la altura de la olla, la densidad y el nivel de la crema de leche, la fuerza de sus patas… y, tras un cálculo bastante complicado, en cuánto se da cuenta hasta qué punto la situación es irremediable, estoicamente se deja morir.

La Segunda Rana, por el contrario, se pone a dar patadas. Sí, ¡patadas! Las patadas más absurdas, ridículas e irracionales que se puedan ustedes imaginar y resulta que, a fuerza de dar patadas, la crema de leche, debajo de sus patas, se vuelve mantequilla y ella encuentra el punto de apoyo que necesitaba para saltar y salir.

(Basado en la tradición oral de África del Norte)

 

 

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